domingo, 21 de noviembre de 2010

El juego de las 7 diferencias



Llevaba ya un tiempo sin escribir ni unas miseras lineas en el blog, pero me ha servido para poder fijarme en las cosas que ocurren en la urbe en todo su esplendor... y he aquí que he visto cosas curiosas, situaciones extrañas, hechos variopintos, que ocurren aqui y no en las vascongadas. Así que empecemos a enumerarlas:

  1. Los cines: Aquí existen cines clásicos y no unicamente de centro comercial como ocurre actualmente en Bilbao, cuando desapareció mi amado Capitol, para dejar paso a una tienda de deportes... ¿PORQUEEEEE?. Pero, no solamente es que existan cines, sino que los acomodadores, en su mayoría son gente viejuna y que... increiblemente, hacen su trabajo: te acompañan al asiento y lo bajan... ¡¡¡aunque seas el primero en llegar y estén las luces encendidas!!!. Que será lo próximo... ¿bibliotecarias amables que no te miren con desprecio cada vez que pidas un libro?
  2. La fiesta: La gente es tan fina que en vez de litros hacen "botellón" que basicamente se diferencia que en su mayoría la gente en vez de katxis usan vasitos de tubo de plastiquete... pero que clase de gentuza vive por aqui... vasos de tubo, vasos de tubo... y lo peor apenas beben kalimotxo... ¿os lo podeis creer?... litros sin kalimotxo es como un cumpleaños sin regalos, como unas campanadas sin Ramón García, como una película española sin tetas... A parte de eso, para salir de fiesta tienes que pedir casi un préstamo al banco. Bares de 10 eurazos la entrada a partir de las 3, son lo que te encuentras si o si... cuenta la leyenda que hay sitios que por 3 euros te sirven un cacharro, pero habrá que verlo para creerlo.
  3. Mujeres: Te hablan.
  4. Metro: Todo un mundo aparte, mitad en obras, mitad también. Pero lo extraño es que puedes ir a la 1 de la mañana que verás trabajadores dejándose el lomo... ahí ahí levantando el país. Los billetes de metro son casi de juguete, una simple tira de carton... donde esté el pedazo de Creditrans que se quiten esas chorradas. Pero bueno con lo lio que es el metro es normal que utilicen tickets de barraca de feria... es como ir en el tren de la bruja solo que sin que te ostien con la escoba... aunque bueno quizás se haya dado el caso de que alguien haya recibido un escobazo... que hay gente de esa rara que piensas que les va a dar el ramalazo y te van a tirar a la via..., por lo menos, 4 por estación para ser exactos. Dentro del metro, también se produce que la voz que te anuncia la estación es la de Kevin Spacey o la de mi adorado Chevy Chase... según como lo veamos. Además hay muchísimos peligros como las temidas estación en curva, donde sino tienes cuidado te puedes morzar a base de bien... tienes que dar un salto de fé a lo Indiana Jones en las pruebas para conseguir el Santo Grial.
  5. Tapas: Existe un sitio mágico donde por tomarte una cerveza o un refresco te recompensan con una tapa de aceitunas, con unas patatuelas, con unas croquetas o una empanadilla... no miento. Ya sé que estando viviendo en Bilbao tanto tiempo, puede parecer utópico, digno de cuentos de hadas. Lo reconozco que los primeros días lo comes con miedo por si te cobran más o por si no es para ti.
  6. Artistas callejeros: Artistas callejeros que se merecen el dinero... y no solamente en la Gran Via como sucede en Bilbao. También puedes ver cosas tan extrañas como a Chewbacca repartiendo globos a los niños... pobre chubby, que el malvado de George Lucas se esconde el dinero en la papada y sus personajes se tienen que ganar la vida como pueden... cualquier día se le ve en la Calle Montera con las otras prostitutas.
  7. Lluvia: Apenas hay, algún que otro día ha llovido si, pero se echa de menos esas semanas de 7 días en las que llueve 8 tan comunes en Bilbao... ainss que nostalgia me entra...

miércoles, 20 de octubre de 2010

The Secret of the Churros


Tras una semana sucediéndome cosas, pero no lo suficientemente curiosas como para escribir una entrada tales como un hombre cambiándose de pantalones en pleno anden del metro o un grupo de américanos totalmente borrachos a la 1 de la mañana de un jueves y soltando la gran frase en un castellano con acento americano: "Siéntate, estás muy borracho".

Pero hoy me ha sucedido algo que aún me sigue intrigando. Un hecho que yo como periodista debería investigar en profundidad porque fijo que existe una trama ilegal, de espionaje y, porque no decirlo, drogas. Todo se producía por una simple, aunque puñetera práctica del máster: salir a la calle para informar en directo sobre un tema propuesto entre los compañeros, a través del móvil. Mi tema: entrevistar a la churrería de la esquina de la plaza del máster.

Nervioso esperando la llamada, salí de la clase corriendo hasta la churrería, donde una señora teñida de rubia vendía churros al personal... lo normal en una churrería. Pero algo no iba bien, un halo de misterio envolvía aquel lugar. Fue entonces cuando pregunte a la señora churrera si podía hacerles unas preguntas a lo que me contesto: "No, que mi jefe no me deja dar información". Por suerte, el que limpiaba la churrería fue más amable y respondió a mis preguntas y, como no, me lleno el móvil de grasa de los churros... los riesgos del periodismo.

Pero la gran duda está en ¿por qué no le deja dar información su jefe? ¿Qué clase de secreto puede tener un churro, una porra o, incluso, una de esas patatas fritas congeladas? ¿Qué clase de negocio clandestino ocultan esa churrería? ¿Cocaína en vez de azucar?

Me comprometo ha desmantelar la mafia churrera que existe en esta ciudad, fijo que me pongo a tirar del hilo y caen personas importante o acabo durmiendo con los peces en el Manzanares. Así que si desaparezco ya sabeis porque es.

domingo, 10 de octubre de 2010

Latineando que es gerundio



Tras llevar casi ya más de un mes en Madrid, hoy ha tocado callejear en nuestro barrio (que luces que tenemos que en más de un mes no hayamos visitado el barrio). Asi que cual intrepidos aventureros, cogimos nuestros trajes de faena... (vamos cualquier camiseta y vaquero que encontre tirado en el armario) y nos dirigimos al barrio de la Latina a ver que nos deparaba el destino o lo que es lo mismo que bar estaba menos petao como para poder entrar.

Tras ver lo lleno que está un domingo por la noche el barrio y sobre todo como se taja la gente un domingo sin ser apenas las 10 de la noche que algunos estaban ya viendo el coma etílico a los ojos, encontramos un bar que podíamos rebautizarlo como el bar del borde, pero no adelantemos acontecimientos. Al entrar vemos que como misteriosamente de estar totalmente a rebosar el bar hay una pequeña esquina en el que podemos hacernos un pequeño hueco. Felices e ignorantes de la vida alcanzamos nuestro objetivo con un "uyyy que fácil es esto" y al acercarnos a la barra el viejecillo adorable que regentaba el bar nos dice con su melodiosa voz: !Quitaos de ahí, cojones! !Qué por ahí salen los camareros!

Que ternura, que delicadeza, que saberestar. Expulsados de ese paraiso desértico entre todo el bar a rebosar conseguimos hacernos otro hueco cerca de la barra. Ahí volvemos a ver al dulce ancianito a su ayudante sudamericano y tras pedir un par de cañas nos entra el regomello por lo que miramos la carta de raciones. A ver, a ver... patatas bravas, patatas alioli, patatas al ajillo y patatas a las 6 salsas. !Un día es un día! Patatas a las 6 salsas. Esperando nuestra nutritiva cena vemos lo bien que trata el anciano a su camarero: "¡Quítate de ahi mierda que quiero pasar!". Le había faltado decir "sudaca de mierda" para rematarlo. Ni Mauricio Colmenero, oigan.

Tras unos minutos de espera, vemos que lo que pensabamos que sería una ración se convirtió en al menos medio kilo de patatas fritas con distintas salsa para rebañar. Hasta ahí bien, pero se me ha olvidado decir que solo eramos 2 personas ante tal exagerada cantidad de fritatas. Pero como somos como somos, medio kilo de patatas no nos asustó y así que aún estando hasta el culo de tanta salsa, tanta patata y la madre que parió a Matutano nos terminamos aquel festín de sal y grasa (No vuelvo a comer patatas en una buena temporada, no sé si acabaré teniendo pesadillas con Mr Potato reclamando justicia por aquella masacre indiscriminada de tubérculos).

Pero no acaba ahí la jugada, sino que tras andar sin rumbo fijo aún colocados por las patatas entramos en otro bar, uno extremeño. Donde como no, la camarera era tan simpática como el viejuno anterior. Que le pedías una caña y te miraba como "aqui se está rifando una ostia y con tu consumición te regalamos el boleto ganador". Y como aquí es costumbre con cada caña regalan la tapita, aceitunas en este caso... como sigamos este ritmo pronto diremos aquello de: "Me lavo con una esponja atada a un palo"

miércoles, 6 de octubre de 2010

Piensa, Macgyver, piensa



Esta mañana tras desayunar y ducharme... (vamos, todas las tareas que tenía que hacer, a parte de vaguear) fui a mi habitación para coger el portatil. Fue entonces, que tras casi un mes en el piso me he dado cuenta que en la puerta de mi habitación hay un pestillo... (viva mi empanamiento habitual). Así que me ha parecido una brillante idea jugar con él, haciendo caso omiso de lo que habría dicho mi santa madre en esa situación.

Como era de esperar, ha pasado lo que tenía que pasar... me he quedado encerrado en la habitación sin poder quitar el pestillo, estando solo en casa ya que el resto de compañeras del piso no llegan hasta más o menos las 3 de la tarde... Ya me estaba imaginando pasar toda la mañana y parte de la tarde encerrado en esas cuatro paredes llenas de manchas de grasa y mierda en general.

Entonces, por inspiración divina, recordé todos los capítulos de Macgyver que me tragué de crio y comencé a pensar "qué haría Macgyver en esa situación"... la verdad es que tengo tanta mierda en la habitación que sería el paraiso para él. Y de repente, apareció la gran idea... ¿qué hacen en las películas y series para abrir una puerta cerrada? El viejo truco de la tarjeta de crédito. Miré mi cartera las tarjetas que tenia: ¿la visa? Ni de coña, con lo torpe que soy fijo que me la cargo, ¿DNI? Menos aún también me la cargaría, ¿Tarjeta de la biblioteca? Ni hablar, amo demasiado los libros, ¿Tarjeta del gimnasio Oreka? Si... ¿por qué no? Para algo me la había llevado de recuerdo tras desapuntarme.

Por si acaso, miré por internet por si existían webs para aprender a abrir puertas con tarjetas... y efectivamente, hay tropocientas mil páginas de ese tema. Y que bien explicaditas además, el mundo de internet lo tiene todo. Así que... ¡al tema!. Paso la tarjeta por donde la cerradura, empujo y ¡voilá!... la puerta abierta. Terroríficamente fácil.

Así que esta mañana he aprendido 2 cosas importantes en esta vida:
  1. Abrir puertas con tarjetas de crédito, bueno mejor dicho con tarjetas del Oreka
  2. (La más importante) No hacer el imbécil con los pestillos y hacer caso a mi santa madre

sábado, 25 de septiembre de 2010

Una Web 2.0: perdiendo credibilidad 2.0



Tras una entrevista para un posible trabajo en una asociación en la que no tenía mucha esperanza que me cogieran por mi traslado a Madrid, sonó la flauta y les interesó mi estancia en la gran ciudad con el objetivo de hacerles de corresponsal. !Vaya parece que por fín las cosas me salen como Dios manda! Al final de la conversación me comenta que esa misma tarde van a presentar su web 2.0 y que me acercase para conocer como va su rollo y lo que desean conseguir. Bien, encantado y si tengo un poco suerte quizás hasta haya canapieses y ceno gratis... bueno mas bien sería una merienda-cena.

Horas más tarde llego al lugar de la presentación y veo que aún no ha empezado, así que espero. Empiezan a venir los invitados: gente trajeada en su mayoria y yo con mis pintas... En fin, comienza la presentación y el director de la asociación comienza a presentarme a toda la gente importante de los cuales muchos eran médicos. !Vaya, vaya codeándome con gente importante... que nivel!

Se apaga las luces y comienza el video anunciando las cualidades y ventajas de la web. Un video hecho a partir de trozos de peliculas, anuncios y documentales. Durante el video aparece apenas unos segundos Enjuto Mojamuto gritando: Interneeeeee... lo que me provoca una ataque de risa mientras el resto de la sala permanecían en silencio y totalmente serios, pero mirando al individuo que no ha podido contener la risa (uséase el menda).

Pero hay que mirar el lado bueno de todo, cené gratis y cuando ya me llené, ya era hora de volver a casa... me he despedí y me fui aún riéndome de Enjuto y su Interneeee

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Un alto en el camino

Tras una semana en la gran ciudad debía volver a Bilbao para terminar los papeleos necesarios para el máster, así que cambié mi billete de autobus por otro que saliera aquel día. Tuve suerte y mis grandes amigos de ALSA no me cobraron la penalización. Parecía que era mi día de suerte, que ya sabemos como son la gente de ALSA para estas cosas.

Aún me quedaban 2 horas para que saliese el autobus, así que me senté en un banco de la estación, saqué el bocadillo que me había hecho y algo de lectura para matar el tiempo. Detras mio había un niño que no paraba de dar el coñazo corriendo de un lado para otro. En fin, me recordaba a mí pequeño. Tras terminar el bocata y ver como el niño hiperactivo seguía revoloteando y jugando con el banco, llegó la hora de buscar mi autobus.

"Madrid-Bilbao Salida:15:00" Perfecto, justo a su hora. En la cola para entrar en el autobus veo una asiática atractiva que saca el billete, cuando lo saca puedo observar que en el billete pone Asiento: 45... !Vaya mi asiento es el 44! !Parece que no va a ser tan malo este viaje de 5 horas que me espera! Parecía mi día suerte.

Subo al autobus y empiezo a buscar mi asiento, 39-40, 42-41 43-44... ¡Mierda! El 44 va con el 43 y el 46 con el 45. Y en vez de sentarme con la atractiva asiática me tocó sentarme con el hijo regordete de una familia peruana. La familia constaba por el padre de familia, la madre, la hija adolescente y algo choni, el hijo regordete y la hija de 3 años que era un saco de babas andante.

Arranca el autobus y tras un rato de pelea entre el hijo regordete y la hermana mayor que se sentaba delante, el niño se duerme. Entonces pienso: ¡Eh, que buena idea echarme una siesta para que el viaje se pase más deprisa y no estar lamentándome de que la asiática esté en otro asiento y nos separaba un viejo que se le caía la baba mientras dormía!
Antes de cerrar los ojos observo que la pequeña de la familia está de pie en el asiento dando botes y cantando, enciendo mi mp3 y me dispongo a dormir.

Cuando consigo conciliar el sueño y pasan veinte minutos al señor de la casa también le parece buena echarse una buena siesta, pero no le es suficiente su espacio por lo que echa a tope el asiento hacia atrás sin mirar y consigue aplastarme las piernas lo que hace que me despierte de golpe. Al oir mi queja el padre me responde con un "gñññññ" (sonido típico de no enterarte porque estás dormido). Finalmente me resigno y decido leer un poco. Pero el show de la pequeña ya no solo se limitaba a su asiento, sino que la madre (dormida también) había dejado a la chiquitina corretear por el pasillo del bus. !Qué madre más responsable, dormida sin poder ver como se iba a escoñar su princesita!

La niña se me queda mirando y yo le empiezo a hacer burla. Ella se rie y pasa por mi lado manchándome de babas... (Era como cuando Bill Murray era moqueado por Slimer en Cazafantasmas). La madre se despierta, ve a su hija correteando y como era de esperar, no hace absolutamente nada. Tras un rato de gritos de alegria y saltos pasó lo inevitable, la pequeña se da el ostión del siglo y el resto de las 3 horas de viaje que quedaban estuvo llorando.

Tras mi estupendo viaje mi surgieron 2 dudas:

  1. ¿Si no sabes cuidar de tus hijos para qué tienes tanto?
  2. ¿Como el hijo pudo dormir durante todo el día pese al griterio y lloriqueos de su hermana menor?

Minutos de Poesía

Un pequeño homenaje a Gloria Fuertes con una bella poesia sobre mi habitación:

La moqueta gris

Tengo una moqueta gris en mi habitación
con mucha pelusa y un trozo marrón
A saber lo que será
pero me da miedo hasta preguntar
La gente no dice ni jota
pero yo creo que son restos de pota

Tengo una moqueta gris en mi habitación
con mucha pelusa y un trozo marrón
El que esté enfrente de la cama me hace sospechar
que menudas juergas se debían echar
No debió llegar al baño el lechón
y en medio del cuarto echó el pastelón

Su color marrón salta a la vista
que menudo morón llevaba el artista
Tengo una moqueta gris en mi habitación
con mucha pelusa y un trozo marrón

Espero que Gloria Fuertes no se remueva en su tumba por este deleznable homenaje